Un impedimento visual repentino puede ser un síntoma de un accidente cerebrovascular (ACV), especialmente si se presenta de forma súbita y en uno o ambos ojos. También puede aparecer súbitamente la visión borrosa o ensombrecida. Si experimentas una pérdida de visión repentina, es crucial buscar atención médica inmediata para descartar un ACV u otras causas graves.
El ACV es una de las principales causas de muerte en el país y el mundo, y la más importante de discapacidad. De no tomarse medidas, los casos de ataque cerebrovascular aumentarán un 50% en poco más de 20 años.
Diferentes tipos de problemas de visión:
El daño cerebral causado por un ACV puede afectar áreas del cerebro responsables del procesamiento visual, lo que puede resultar en una variedad de problemas visuales, como pérdida de visión parcial o total, dificultad para leer, problemas con la percepción de profundidad o cambios en la percepción del color.
Otros síntomas:
Además del impedimento visual, los ACV también pueden causar otros síntomas, como entumecimiento o debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o entender el habla, confusión, pérdida de equilibrio o dolor de cabeza repentino e intenso.
¿Qué podemos ver después de una ACV?
Un ACV que afecte uno de los lados del cerebro puede causar problemas con la visión. Esto se debe a que las vías visuales responsables de la visión están a lado y lado del cerebro.
La manera en la que el ACV afecte la visión dependerá de varios factores: qué parte del cerebro se afecta, qué tan severo es el accidente cerebrovascular y cuánto tiempo demora en ser tratado.
Los problemas de visión comunes incluyen:
- Visión borrosa
- Pérdida de visión
- Sensibilidad a la luz
- Ver imágenes que se mueven
- Ver imágenes dobles
Recomendamos visitar a una médica o médico oftalmólogo para controlar la salud visual luego de un accidente cerebrovascular, quien además puede ofrecer opciones para mejorar la visión mientras el paciente se recupera.